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Mostrando las entradas etiquetadas como azul

Incertidumbre

El olor a sexo se confundía con los recuerdos, los besos suponían, más que pasión, compromiso. Jugaba con el cuerpo, con el sudor en la frente de aquel extraño que ocupaba un espacio en la cama, no recordaba lo sucedido y las marcas en su cuerpo provocaban la confusión. Mariana recurre al olvido, mientras en los labios le queda un desagradable sabor a decepción.

De regreso...

Vuelvo a escribir, con mucho o nada por contar, derramar en el teclado palabras, letras que no signifiquen absolutamente nada, mi última entrada fue hace un año y medio, no he estado "comprometida" con este blog, sin embargo siempre vuelvo a leer lo poco que tengo aquí. Estas letras me recuerdan que siento, que en algún momento tuve algo por decir, volviendo a la última entrada, aún extraño a mi abuela: siempre lo haré; la unidad que representaba en mi vida y en la familia poco a poco desaparece. Con mi fantasma las cosas no son muy diferentes desde hace año y medio o tres o los ocho años que se cumplirán en unas semanas desde que descubrí que era algo más que mi amigo. Dicen que las cosas cambian, pero con él esto no es verdad, permanecemos estáticos, siempre encerrados en la misma burbuja que no nos permite crecer, aun con las tantas palabras que no se concretan, que no llegan a convertirse en promesas, ni en realidades. Ni hacia atrás ni hacia adelante, el punto medio sie...

Me amaneció nublado

Me amaneció nublado y con la nostalgia por mi ciudad, aquí hay demasiadas cosas pero extraño la sencillez y la tranquilidad de Cortazar, quién lo diría, siempre quise salir de ahí y ahora quiero volver, pero sólo por momentos. Bien lo dice mi profe Herminio "El pueblo de Machigua, mi pueblo, mi aire, mi respiración..." Hoy más que otros días lo siento así. El manto blanco que cubre la ciudad ilumina la cúspide donde se observa la cruz. En los senderos la fe desencadena el llanto y localiza en la debilidad de los incautos, alojo. Tradición y consuelo encuentran ahí los danzantes caminan, corren, descansan. Son las promesas, las oraciones y los cantos los que aceleran y mantienen el paso y aquellos que sufren descubren en el baile el perdón. Es Machigua a quien buscan anhelan, disfrutan. De ahí partieron los ancestros y ahora vuelven a buscarlos en el reconocimiento con el otro los hombres obtienen la paz. Y es que se dice que desde Machigua puedes ver...

Para el extraño de siempre...

29 de abril de 2004 Hoy me di cuenta que él me gusta, no es sólo el amigo que creí, no son sólo las sonrisas que me roba sin darse cuenta o los suspiros ocultos cuando digo "buenas noches" y doblo la esquina con la sonrisa en los labios. Hoy se cumplen 6 años desde que escribí esto, sí que pasa el tiempo volando. Han pasado muchas cosas, momentos, sensaciones, risas, llantos, tristezas, alegrías y hasta celos, jaja, pero él sigue presente, de una u otra manera, todo ha sido una etapa muy rara que no entiendo y no sé si quiero entender. Este ir y venir, las ausencias, los encuentros, los adioses, la no pertenencia, lo prohibido, al final somos –como él lo dijo alguna vez- aquellos tontos que inventan historias para continuar en la fantasía. Nuestra historia, nuestra fantasía llena de misterios, nuestros secretos, nuestras miradas. Y después de tantas lunas seguimos siendo los extraños que iniciaron el juego, los amigos que se ríen de las tonterías del otro y se...

Tu boca

Manantial de mentiras inalterable deseo en noches no esperadas árido desierto para las sombras que se quedaron sin aliento de tu boca rescato la lengua que me provoco los gritos, los gemidos. Tu lengua deslizándose entre mis piernas el desenfreno ocasionado por el movimiento tu boca a la que beso con ausencias muerdo con palabras y rozo con mi lengua. A una boca nunca mía, constantemente ajena. Esa boca siempre tuya. Porque después de todo me gusta creer lo que dices, aunque sé que mientes...

Hay días...

Pocas palabras para un sinfín de ideas que papalotean en la memoria volátil de un ajeno misterio. ¿Cómo se escribe o par quién? ¿Para ti? ¿Para mí? ¿Para ellos? ¿En qué momento nos convertimos en marionetas del tiempo e imitadores del espacio? Cuando se pierde la calma y el viento golpea contra la espalda desnuda no queda opción a la prórroga, las manos que tocan el vientre alteran las palabras inquietas en la lengua de sol. Eres quien espía detrás de las cortinas para encontrar una belleza que jamás poseerás. Escribes por inercia, sin saber las letras y te quedas muda frente al papel. Escuchas murmullos y sólo en tu aliento encontrarás el sabor a carboncillo que mancha tus dedos, dejarás el lápiz en el momento que entiendas el porqué del ayer y el mañana en tu sonrisa. Sigo teniendo miedo a lo que suceda, a encontrar en las respuestas más preguntas. De saber que el final es necesario y no aceptarlo, de no encontrar en tu mirada instantes para mí.

Instantes de nada

Se han dicho muchas frases, palabras totalmente fuera de sentido, mentiras, verdades, se han aplacado las ganas, el placer. Se han dado besos, robado caricias, escuchado gemidos, lanzado gritos. Hemos sido las fieras que cumplen salvajemente el deseo. Se han gozado los cuerpos, mordido los labios, reconocido los sexos. Sin embargo, queda una sensación de vacío, un silencio incomodo entre la distancia y la duda, entre el ayer y el hoy. Se han olvidado los encuentros, han muerto las sonrisas y ha vuelto el misterio en la mirada de quien dice mucho con tan poco.

Un martes cualquiera...

Noche azul, resplandor de los mares en la ventana, Sirenas caminando por las calles desiertas De un pueblo fantasma donde habitan los recuerdos Que se aferran al presente. Perecerán en el olvido, no hay duda de eso Se esfumarán con el alba. Los sueños duermen en la cama. El despertador sonará a las seis. Un día más está por terminar... y yo sigo buscando tus labios. En la espera de un beso.

No estaba muerta, andaba de parranda

Hace 5 meses que no escribía nada en este blog, han pasado tantas cosas desde entonces, he vuelto a la lucha con esto de la Literatura y el tratar de entenderla un poco, he mudado los anhelos a otra ciudad pero me traje en la maleta muchos recuerdos, sigo sin entender a quién le escribo aunque sé que existe un "ÉL", sé que existe ese alguien que motiva a las letras, que mueve y remueve las tripas la panza, jaja. Sé que existe o bien, eso quiero creer, necesito creer que hay alguien que le devolverá la cordura a esta extraña que le escribe aún sin conocerlo, pero, ¿quiero perder mi grado de locura? NO LO CREO. De nuevo las palabras se derraman sobre el teclado, sin una idea de lo que quiero decir, me gustaría que dijeran: estoy de regreso. Y aquí un poema de Julio Cortázar que me recuerda su ausencia. EL FUTURO Y sé muy bien que no estarás. No estarás en la calle en el murmullo que brota de la noche de los postes de alumbrado, ni en el gesto de elegir el menú, ni en ...

Entereza

Se respira ausencia en la habitación, en su mirada descubrí la tristeza, ella trató de esconder en su rostro el paso del tiempo y cada noche antes de dormir arropa la esperanza de volverlo a ver. Yo, torpemente olvidé las risas, las historias, ella las conserva intactas en su memoria, ella platica con él en sueños, él promete que volverá cuando sea el momento. Yo, sólo cumplo con el papel de espectadora y escribo lo que a muchos no interesará. Doña Julia, la mujer que más admiro y de la que estoy realmente orgullosa. ¡¡¡Y es que yo adoro a mi abue !!!! jeje

Escalera

Presté atención a sus movimientos mucho antes de que comenzara la tan esperada charla, por momentos me olvidé de lo condicionado de nuestro encuentro y lo limitado del tiempo, observé su ojos, observé sus labios, el roce de su mano en mi rodilla, las palabras no fueron forzadas y los silencios no se presentaron, las sonrisas de dos cómplices, los amigos de un pasado cada vez más cercano. ¿Qué podía hacer? Estaba sentado frente a mí con la sonrisa de ayer, una vez más los recuerdos saltaban a la vista en mis risas torpes e inútilmente discretas. Los minutos caducaban y escalón por escalón, revivió el temor. Fueron innecesarios los pretextos para justificar ese beso, no me importaban las explicaciones, esa noche disfruté sus besos, sus caricias, no puedo negar que deseaba ese momento. Su respiración agitada, el rápido ir y venir de los latidos de su corazón y el tiempo contenido en nuestros cuerpos fueron el motivo perfecto para alterar el significado que le he otorgado al término esc...

Ajedrez: Rosario Castellanos

Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos; quizá para añadir otro interés a los muchos que ya nos obligaban decidimos jugar juegos de inteligencia. Pusimos un tablero enfrente de nosotros: equitativo en piezas, en valores, en posibilidad de movimientos. Aprendimos las reglas, les juramos respeto y empezó la partida. Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando encarnizadamente cómo dar el zarpazo último que aniquile de modo inapelable y, para siempre, al otro. Subo este poema de Castellanos, porque me trae recuerdos, porque me traslada al juego que comenzamos, ese juego que ninguno de los dos quiere perder. ¿Quién hará el próximo movimiento?

Correspondencia

¡Acércate! Quiero rozar tus labios con mi lengua lentamente. Quiero besarte y tocarte como no lo han hecho otras manos en tu vida, acariciarte y llevarte a la ruina, o quizá, ¿a la gloria? Necesito decirte que tengo ganas de ti, de gozar de tu cuerpo, quiero que me hagas olvidar los miedos. Quiero ceder, quiero sentirte. Quiero ser algo más que el tiempo que se caduca fuera de la habitación. Quiero acercarme a ti para luego comenzar a desnudarte. Beso tu rostro, muerdo tus orejas y deslizo mis manos por tu cuerpo, por tu piel desnuda, descendiendo hasta llegar al centro, temerosas mis manos comienzan el juego y los temblores en tu cuerpo me piden que continúe. Quiero caminar sobre tu espalda desierta, morder tus piernas y provocar una explosión para saciar la sed que me provoca la idea de unos besos atrevidos. Te arrojo a la cama, observo que sonríes y me intimida tu mirada. ¿Te lo había dicho antes? Camino hacia ti y me coloco sobre tu cuerpo, danzamos horizontalmente, danzo sobre...

Un día de esos...

He estado pensando(sí, a veces lo hago) cuál fue la intención de abrir este blog y aún no estoy muy segura del propósito inicial, tanto así que llevo intentando escribir algo desde hace más de dos horas y no lo he logrado. Además de que hoy es uno de esos días en los que las ganas de hacer algo nada más no existen, uno de esos días en los que desperté molesta y desquito con "todo" el mundo (como si todo se redujera a mi madre diciendo que es hora de ir a trabajar y a mi perro que no deja de lamerse). Estoy molesta aún, creo que es por su insistente silencio y mi tan desesperado intento de adivinar qué sucedió para que decidiera dar media vuelta y dejarme sin un principio pero con mucho final, molesta porque Michael Jackson ha muerto sin despedirse, porque a mi café le hizo falta azucar, porque no he fumado desde hace una semana(debo dejar el cigarro). Molesta porque sólo sació las ganas y se marchó, estoy molesta porque hoy desperté de mal humor.

Olvido

¿Recuerdas cómo fue que inició el juego? Comenzó con risas, abrazos, fotografías y diversión, esa noche en la que escuchamos música a las 4 am., noche en la que moría de sueño pero deseaba seguir a tu lado. ¿Recuerdas la película que vimos juntos? Me dijiste que era de tus favoritas y mientras la película transcurría, tus brazos rodeaban mi cuerpo, me abrazaban y yo estúpidamente sonreía. ¿Recuerdas la primera vez que me viste ébria y vomité tus tenis? Debías alejarte pero seguías cuidándome, me contabas chistes y datos curiosos, dijiste -aún lo dices- que no entendías a la gente de "provincia". ¿Recuerdas las canciones que escuchamos en el concierto de Big Band Jazz México, el Teatro Juárez arropándonos, el pastel de chocolate que comimos y el café que preparaste? En esa ocasión pasé dos noches a tu lado, y en la segunda noche sucedió lo ya esperado, compartimos emociones, nos cansamos, nos saciamos, nos besamos como se besan los amantes: en silencio. Creí que tendría...