Ir al contenido principal

De regreso...

Vuelvo a escribir, con mucho o nada por contar, derramar en el teclado palabras, letras que no signifiquen absolutamente nada, mi última entrada fue hace un año y medio, no he estado "comprometida" con este blog, sin embargo siempre vuelvo a leer lo poco que tengo aquí.
Estas letras me recuerdan que siento, que en algún momento tuve algo por decir, volviendo a la última entrada, aún extraño a mi abuela: siempre lo haré; la unidad que representaba en mi vida y en la familia poco a poco desaparece.
Con mi fantasma las cosas no son muy diferentes desde hace año y medio o tres o los ocho años que se cumplirán en unas semanas desde que descubrí que era algo más que mi amigo. Dicen que las cosas cambian, pero con él esto no es verdad, permanecemos estáticos, siempre encerrados en la misma burbuja que no nos permite crecer, aun con las tantas palabras que no se concretan, que no llegan a convertirse en promesas, ni en realidades. Ni hacia atrás ni hacia adelante, el punto medio siempre será nuestro lugar, al parecer.
Así que aquí estoy, con la mente en blanco, el corazón cada vez más confundido y con los recuerdos y nostalgias cada día más a flor de piel. Estoy de regreso... indefinidamente.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un día común...

Quizá es un buen momento para que las palabras se derramen sin sentido y los latidos se olviden en el teclado que tocan mis dedos, letras pequeñas, letras en tono azul significando poco o tal vez nada, el tarareo de una canción que habla del ayer, un ligero olor a melancolía se pasea por mi cuerpo y de repente, se detiene. ¡Cuenta, cuéntame algo que sea verdad! O miénteme como siempre, yo seguiré sentada en esta silla que puede ser el juguete perfecto de cualquier niño, esperando un momento para olvidar, olvidar que debo recordar, recordar que los silencios gritan en mis sueños y soñar que escribo frente a una computadora un texto que se olvidará. Olvidé escribir para ti, ¿ o para mi?

DON GÜERO

En los ojos del abuelo se encontraba el mar, yo no sé si él lo sabía porque sus oídos, hacía tiempo, habían dejado de escuchar . Don Boni iba de rancho en rancho vendiendo medias, servilletas, peines y  agujetas, cuando regresaba a casa sus nietos corríamos a su encuentro para ayudarle a cargar (arrastrar) las cajas de cartón a cambio de unos chicles. Es inevitable pensar en las canicas, en los yoyos, en cómo nos enseñó a bailar el trompo, en las historias que nos contó bajo el mezquite, en la ceja blanca y la ceja negra, la enorme sonrisa y aquel sombrero que conservo. El Güero fumaba sus Faros, aun cuando el humo ya había hecho estragos en la salud, se sentaba en la entrada de la casa y “escondía” el cigarro para que no sospecharan que seguía fumando, cosa curiosa, porque en su espalda una estela gris lo delataba. Abuelo, las cajas de cartón siguen arriba del ropero y tus nietos e hijos seguimos hurgando en ellas, pero ninguno desata los nudos porque nos da m...

Incertidumbre

El olor a sexo se confundía con los recuerdos, los besos suponían, más que pasión, compromiso. Jugaba con el cuerpo, con el sudor en la frente de aquel extraño que ocupaba un espacio en la cama, no recordaba lo sucedido y las marcas en su cuerpo provocaban la confusión. Mariana recurre al olvido, mientras en los labios le queda un desagradable sabor a decepción.