Ir al contenido principal

Instantes de nada


Se han dicho muchas frases,

palabras totalmente fuera de sentido,

mentiras, verdades, se han aplacado las ganas,

el placer.

Se han dado besos, robado caricias,

escuchado gemidos, lanzado gritos.

Hemos sido las fieras que cumplen salvajemente el deseo.

Se han gozado los cuerpos, mordido los labios,

reconocido los sexos.

Sin embargo, queda una sensación de vacío,

un silencio incomodo

entre la distancia y la duda,

entre el ayer y el hoy.

Se han olvidado los encuentros,

han muerto las sonrisas y ha vuelto

el misterio en la mirada

de quien dice mucho con tan poco.


Comentarios

  1. Ahora me castiga tu voz
    golpeándome la cara con el viento;
    me duele tu nombre en el recuerdo;
    me hieren tus lagrimas calladas,
    tu sangre conmovida.
    Tu espera de sauce
    junto al rio de mis venas...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Mis muertos, mi lugar

En Cortazar, indepedientemente del 1 y 2 de noviembre, se va al panteón el segundo lunes de noviembre, le conocemos como “Día del aniversario”, no estoy segura de dónde surge este término, pero imagino que nos esperamos a esta fecha porque los días de feria se mezclan con los días de recuerdos. En mi memoria tengo presente que en las calles que conducen al panteón (al viejo y al nuevo) se encontraba de todo: buñuelos, veladoras, nube, gorditas, botes para poner las flores, pastel, cempasúchil, claveles, rosas, incienso… era una mezcla de olores que se combinaba con la añoranza. Mi abuela se iba temprano al panteón a limpiar las tumbas de los suyos, el primer paso dentro del cementerio me hacía estremecer, pero entre los tríos, mariachis, grabadoras con la música que más gustaba, el shshsh shshsh de las escobas en el cemento frío de los queridos, niños ofreciéndose (a cambio de unas monedas) a llevarte agua a la tumba y las voces temblorosas rezando el rosario, recordaba que est...

Incertidumbre

El olor a sexo se confundía con los recuerdos, los besos suponían, más que pasión, compromiso. Jugaba con el cuerpo, con el sudor en la frente de aquel extraño que ocupaba un espacio en la cama, no recordaba lo sucedido y las marcas en su cuerpo provocaban la confusión. Mariana recurre al olvido, mientras en los labios le queda un desagradable sabor a decepción.

Un día común...

Quizá es un buen momento para que las palabras se derramen sin sentido y los latidos se olviden en el teclado que tocan mis dedos, letras pequeñas, letras en tono azul significando poco o tal vez nada, el tarareo de una canción que habla del ayer, un ligero olor a melancolía se pasea por mi cuerpo y de repente, se detiene. ¡Cuenta, cuéntame algo que sea verdad! O miénteme como siempre, yo seguiré sentada en esta silla que puede ser el juguete perfecto de cualquier niño, esperando un momento para olvidar, olvidar que debo recordar, recordar que los silencios gritan en mis sueños y soñar que escribo frente a una computadora un texto que se olvidará. Olvidé escribir para ti, ¿ o para mi?