Ir al contenido principal

Me amaneció nublado

Me amaneció nublado y con la nostalgia por mi ciudad, aquí hay demasiadas cosas pero extraño la sencillez y la tranquilidad de Cortazar, quién lo diría, siempre quise salir de ahí y ahora quiero volver, pero sólo por momentos.
Bien lo dice mi profe Herminio "El pueblo de Machigua, mi pueblo, mi aire, mi respiración..."
Hoy más que otros días lo siento así.



El manto blanco que cubre la ciudad
ilumina la cúspide
donde se observa la cruz.
En los senderos la fe desencadena el llanto
y localiza en la debilidad de los incautos, alojo.
Tradición y consuelo encuentran ahí los danzantes
caminan, corren, descansan.
Son las promesas, las oraciones y los cantos
los que aceleran y mantienen el paso
y aquellos que sufren descubren en el baile el perdón.
Es Machigua a quien buscan
anhelan, disfrutan.
De ahí partieron los ancestros
y ahora vuelven a buscarlos
en el reconocimiento con el otro
los hombres obtienen la paz.
Y es que se dice que desde Machigua
puedes ver el universo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mis muertos, mi lugar

En Cortazar, indepedientemente del 1 y 2 de noviembre, se va al panteón el segundo lunes de noviembre, le conocemos como “Día del aniversario”, no estoy segura de dónde surge este término, pero imagino que nos esperamos a esta fecha porque los días de feria se mezclan con los días de recuerdos. En mi memoria tengo presente que en las calles que conducen al panteón (al viejo y al nuevo) se encontraba de todo: buñuelos, veladoras, nube, gorditas, botes para poner las flores, pastel, cempasúchil, claveles, rosas, incienso… era una mezcla de olores que se combinaba con la añoranza. Mi abuela se iba temprano al panteón a limpiar las tumbas de los suyos, el primer paso dentro del cementerio me hacía estremecer, pero entre los tríos, mariachis, grabadoras con la música que más gustaba, el shshsh shshsh de las escobas en el cemento frío de los queridos, niños ofreciéndose (a cambio de unas monedas) a llevarte agua a la tumba y las voces temblorosas rezando el rosario, recordaba que est...

DON GÜERO

En los ojos del abuelo se encontraba el mar, yo no sé si él lo sabía porque sus oídos, hacía tiempo, habían dejado de escuchar . Don Boni iba de rancho en rancho vendiendo medias, servilletas, peines y  agujetas, cuando regresaba a casa sus nietos corríamos a su encuentro para ayudarle a cargar (arrastrar) las cajas de cartón a cambio de unos chicles. Es inevitable pensar en las canicas, en los yoyos, en cómo nos enseñó a bailar el trompo, en las historias que nos contó bajo el mezquite, en la ceja blanca y la ceja negra, la enorme sonrisa y aquel sombrero que conservo. El Güero fumaba sus Faros, aun cuando el humo ya había hecho estragos en la salud, se sentaba en la entrada de la casa y “escondía” el cigarro para que no sospecharan que seguía fumando, cosa curiosa, porque en su espalda una estela gris lo delataba. Abuelo, las cajas de cartón siguen arriba del ropero y tus nietos e hijos seguimos hurgando en ellas, pero ninguno desata los nudos porque nos da m...

De cuando todo es nada.

Y sí, siempre vuelvo aquí cuando se me desmadra la ilusión, cuando los sentimientos andan todos locos, cuando odio, amo, río, lloro, miento madres, abrazo. Se me van los días entre tanta pinche mentira e ilusiones mal logradas. Yo debería escribir del día de su nacimiento, en el que nacieron todas las flores, el mismo día en que Dios estaba enfermo, y sin embargo estoy aquí, con las letras atrapadas en las yemas de mis dedos, con la sal marcando las mejillas, con un extraño sentimiento de coraje, decepción y tristeza. Y a pesar de todo, lo quiero en mis días, en mis pasos, en mi cama, en mi sonrisa. Lo quiero.  ______________________________________________________________________ A Mariana le ha dado por querer, por ofrecer algo más que el cuerpo, ese cuerpo que en las noches se consume en la agonía, cada verano su piel se estremece, se olvida.  Mariana y el engaño, Mariana y el sabor de la mentira en sus labios, Mariana y la poca certeza del ayer.   ____...