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Entradas

De regreso...

Vuelvo a escribir, con mucho o nada por contar, derramar en el teclado palabras, letras que no signifiquen absolutamente nada, mi última entrada fue hace un año y medio, no he estado "comprometida" con este blog, sin embargo siempre vuelvo a leer lo poco que tengo aquí. Estas letras me recuerdan que siento, que en algún momento tuve algo por decir, volviendo a la última entrada, aún extraño a mi abuela: siempre lo haré; la unidad que representaba en mi vida y en la familia poco a poco desaparece. Con mi fantasma las cosas no son muy diferentes desde hace año y medio o tres o los ocho años que se cumplirán en unas semanas desde que descubrí que era algo más que mi amigo. Dicen que las cosas cambian, pero con él esto no es verdad, permanecemos estáticos, siempre encerrados en la misma burbuja que no nos permite crecer, aun con las tantas palabras que no se concretan, que no llegan a convertirse en promesas, ni en realidades. Ni hacia atrás ni hacia adelante, el punto medio sie...

Sólo van dos meses...

Hola Julia: Han pasado dos meses desde que te nos fuiste, alguna vez subí a este blog una foto tuya y dije que eras la mujer a la que más admiro y lo sigues siendo. Me ha sido demasiado difícil aceptar que no te puedo abrazar, que no puedo llegar a casa y darte el respectivo beso diciendote: "ya llegué, Julia". Sé que debo dejarte ir, tratar de entender que era algo que tenía que pasar, pero chingao, aún tenía muchos planes en los que tú estabas presente, aún tenías mucho que platicarme, aún no sé hacer bien los buñuelos, quién va terminar la bufanda que empezamos y que ahora parece una cobija, quién me va a regañar por las faldas y vestidos corts y los cortes de cabello. ¿Quién Julia, quién? Todo este debraye de letras es para decirte que te extraño como sí tienes una idea, que te estoy llorando en abonos, me haces tanta falta y sigo algo molesta porque siento que me fuiste arrebatada. Te has de estar riendo de mi, de tu negra que sentada frente a la computadora con los ojos...

Me amaneció nublado

Me amaneció nublado y con la nostalgia por mi ciudad, aquí hay demasiadas cosas pero extraño la sencillez y la tranquilidad de Cortazar, quién lo diría, siempre quise salir de ahí y ahora quiero volver, pero sólo por momentos. Bien lo dice mi profe Herminio "El pueblo de Machigua, mi pueblo, mi aire, mi respiración..." Hoy más que otros días lo siento así. El manto blanco que cubre la ciudad ilumina la cúspide donde se observa la cruz. En los senderos la fe desencadena el llanto y localiza en la debilidad de los incautos, alojo. Tradición y consuelo encuentran ahí los danzantes caminan, corren, descansan. Son las promesas, las oraciones y los cantos los que aceleran y mantienen el paso y aquellos que sufren descubren en el baile el perdón. Es Machigua a quien buscan anhelan, disfrutan. De ahí partieron los ancestros y ahora vuelven a buscarlos en el reconocimiento con el otro los hombres obtienen la paz. Y es que se dice que desde Machigua puedes ver...

Para el extraño de siempre...

29 de abril de 2004 Hoy me di cuenta que él me gusta, no es sólo el amigo que creí, no son sólo las sonrisas que me roba sin darse cuenta o los suspiros ocultos cuando digo "buenas noches" y doblo la esquina con la sonrisa en los labios. Hoy se cumplen 6 años desde que escribí esto, sí que pasa el tiempo volando. Han pasado muchas cosas, momentos, sensaciones, risas, llantos, tristezas, alegrías y hasta celos, jaja, pero él sigue presente, de una u otra manera, todo ha sido una etapa muy rara que no entiendo y no sé si quiero entender. Este ir y venir, las ausencias, los encuentros, los adioses, la no pertenencia, lo prohibido, al final somos –como él lo dijo alguna vez- aquellos tontos que inventan historias para continuar en la fantasía. Nuestra historia, nuestra fantasía llena de misterios, nuestros secretos, nuestras miradas. Y después de tantas lunas seguimos siendo los extraños que iniciaron el juego, los amigos que se ríen de las tonterías del otro y se...

Tu boca

Manantial de mentiras inalterable deseo en noches no esperadas árido desierto para las sombras que se quedaron sin aliento de tu boca rescato la lengua que me provoco los gritos, los gemidos. Tu lengua deslizándose entre mis piernas el desenfreno ocasionado por el movimiento tu boca a la que beso con ausencias muerdo con palabras y rozo con mi lengua. A una boca nunca mía, constantemente ajena. Esa boca siempre tuya. Porque después de todo me gusta creer lo que dices, aunque sé que mientes...

Hay días...

Pocas palabras para un sinfín de ideas que papalotean en la memoria volátil de un ajeno misterio. ¿Cómo se escribe o par quién? ¿Para ti? ¿Para mí? ¿Para ellos? ¿En qué momento nos convertimos en marionetas del tiempo e imitadores del espacio? Cuando se pierde la calma y el viento golpea contra la espalda desnuda no queda opción a la prórroga, las manos que tocan el vientre alteran las palabras inquietas en la lengua de sol. Eres quien espía detrás de las cortinas para encontrar una belleza que jamás poseerás. Escribes por inercia, sin saber las letras y te quedas muda frente al papel. Escuchas murmullos y sólo en tu aliento encontrarás el sabor a carboncillo que mancha tus dedos, dejarás el lápiz en el momento que entiendas el porqué del ayer y el mañana en tu sonrisa. Sigo teniendo miedo a lo que suceda, a encontrar en las respuestas más preguntas. De saber que el final es necesario y no aceptarlo, de no encontrar en tu mirada instantes para mí.

Instantes de nada

Se han dicho muchas frases, palabras totalmente fuera de sentido, mentiras, verdades, se han aplacado las ganas, el placer. Se han dado besos, robado caricias, escuchado gemidos, lanzado gritos. Hemos sido las fieras que cumplen salvajemente el deseo. Se han gozado los cuerpos, mordido los labios, reconocido los sexos. Sin embargo, queda una sensación de vacío, un silencio incomodo entre la distancia y la duda, entre el ayer y el hoy. Se han olvidado los encuentros, han muerto las sonrisas y ha vuelto el misterio en la mirada de quien dice mucho con tan poco.