Ir al contenido principal

Entradas

Entereza

Se respira ausencia en la habitación, en su mirada descubrí la tristeza, ella trató de esconder en su rostro el paso del tiempo y cada noche antes de dormir arropa la esperanza de volverlo a ver. Yo, torpemente olvidé las risas, las historias, ella las conserva intactas en su memoria, ella platica con él en sueños, él promete que volverá cuando sea el momento. Yo, sólo cumplo con el papel de espectadora y escribo lo que a muchos no interesará. Doña Julia, la mujer que más admiro y de la que estoy realmente orgullosa. ¡¡¡Y es que yo adoro a mi abue !!!! jeje

Escalera

Presté atención a sus movimientos mucho antes de que comenzara la tan esperada charla, por momentos me olvidé de lo condicionado de nuestro encuentro y lo limitado del tiempo, observé su ojos, observé sus labios, el roce de su mano en mi rodilla, las palabras no fueron forzadas y los silencios no se presentaron, las sonrisas de dos cómplices, los amigos de un pasado cada vez más cercano. ¿Qué podía hacer? Estaba sentado frente a mí con la sonrisa de ayer, una vez más los recuerdos saltaban a la vista en mis risas torpes e inútilmente discretas. Los minutos caducaban y escalón por escalón, revivió el temor. Fueron innecesarios los pretextos para justificar ese beso, no me importaban las explicaciones, esa noche disfruté sus besos, sus caricias, no puedo negar que deseaba ese momento. Su respiración agitada, el rápido ir y venir de los latidos de su corazón y el tiempo contenido en nuestros cuerpos fueron el motivo perfecto para alterar el significado que le he otorgado al término esc...

Ajedrez: Rosario Castellanos

Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos; quizá para añadir otro interés a los muchos que ya nos obligaban decidimos jugar juegos de inteligencia. Pusimos un tablero enfrente de nosotros: equitativo en piezas, en valores, en posibilidad de movimientos. Aprendimos las reglas, les juramos respeto y empezó la partida. Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando encarnizadamente cómo dar el zarpazo último que aniquile de modo inapelable y, para siempre, al otro. Subo este poema de Castellanos, porque me trae recuerdos, porque me traslada al juego que comenzamos, ese juego que ninguno de los dos quiere perder. ¿Quién hará el próximo movimiento?

Perspectiva individual de un suceso irreparable

Recuerdo efímero del tiempo marchito en ensayo fugaces, el aliento opacado por un misterioso polvo de tierras lejanas. No hay nada más que decir, nada más por hacer sólo dejarnos en el ayer. Cuento los pasos y escucho los acentos mal colocados en palabras arcaicas, vístete, es momento de despertar las sirenas están cansadas de tanto cantar: do, re, mi, fa, sol. Inquieta, callada, mojada recorro el paraje insólito de nuestros ojos ocultos en dunas intransigentes, queriendo olvidar que (te) olvidé sin querer

Cautelosa Tormenta

Me acerqué tímida, realmente su presencia me pone nerviosa, hubo una extraña sensación en el vientre al momento en que sin imaginarlo me arrebató el beso que marcó el principio del fin. Sus labios eran suaves, dulces, era inútil resistirme, más cuando lo había imaginado tiempo atrás. Heme ahora besando al amigo de siempre, lo prohibido al alcance de mis manos, los deseos cumpliéndose en un encuentro ocasional.Sus manos de manera indescriptible recorrían mi cuerpo, tocando, explorando, sintiendo el nerviosismo, la excitación entre mis piernas, mientras mi respiración se agitaba cada vez más.No sabía qué hacer, ni qué decir, pude detenerlo pero en verdad lo deseaba, fui suya porque así lo quise y sin más, dejé que comenzara a desnudarme. Sus labios recorriendo mi cuerpo, mi cuello, mis pechos, llegando al centro. Saboreé cada momento, y al observarlo sentí que no mentía, que él deseaba ese instante tanto como yo. Comenzó el vaivén, de alguna manera la timidez desapareció y mis ma...

Extraño

Sigo escribiendo con tintes de ayer las horas caducan con el viento en los labios la luz esmeralda de su rostro penetra mis sentimientos Y altera la verdad de los días. Los latidos de un corazón ajeno perturban el silencio de una noche azul. Pasos lejanos, encuentros deseados, letras fugándose mientras observo cómo me vas olvidando.

Un día común...

Quizá es un buen momento para que las palabras se derramen sin sentido y los latidos se olviden en el teclado que tocan mis dedos, letras pequeñas, letras en tono azul significando poco o tal vez nada, el tarareo de una canción que habla del ayer, un ligero olor a melancolía se pasea por mi cuerpo y de repente, se detiene. ¡Cuenta, cuéntame algo que sea verdad! O miénteme como siempre, yo seguiré sentada en esta silla que puede ser el juguete perfecto de cualquier niño, esperando un momento para olvidar, olvidar que debo recordar, recordar que los silencios gritan en mis sueños y soñar que escribo frente a una computadora un texto que se olvidará. Olvidé escribir para ti, ¿ o para mi?