En los ojos del abuelo se encontraba el mar, yo no sé si él lo sabía porque sus oídos, hacía tiempo, habían dejado de escuchar . Don Boni iba de rancho en rancho vendiendo medias, servilletas, peines y agujetas, cuando regresaba a casa sus nietos corríamos a su encuentro para ayudarle a cargar (arrastrar) las cajas de cartón a cambio de unos chicles. Es inevitable pensar en las canicas, en los yoyos, en cómo nos enseñó a bailar el trompo, en las historias que nos contó bajo el mezquite, en la ceja blanca y la ceja negra, la enorme sonrisa y aquel sombrero que conservo. El Güero fumaba sus Faros, aun cuando el humo ya había hecho estragos en la salud, se sentaba en la entrada de la casa y “escondía” el cigarro para que no sospecharan que seguía fumando, cosa curiosa, porque en su espalda una estela gris lo delataba. Abuelo, las cajas de cartón siguen arriba del ropero y tus nietos e hijos seguimos hurgando en ellas, pero ninguno desata los nudos porque nos da m...
Es hermoso. Me gusta.
ResponderEliminarMMMM AZUL ES EL COLOR DE LA TRISTEZA
ResponderEliminarQUE LAS LETRAS TOMAN CUANDO SE DEJAN ARRASTRAR
POR LAS CALLES
POR LOS DARROS
Y VAN COMO MUERTAS SIN SABERLO
LEJOS DE LOS LABIOS
CORRIENDO
HUYENDO HACIA EL MAR
PORQUE YA NO NOS COMPRENDEN
Holap, wen blog C:
ResponderEliminarme encanto
<3