Ir al contenido principal

Pa' levantar el vuelo, una vez más.

Al parecer vuelvo a este blog cada año, o cada que las emociones o sentimientos comienzan a desbordarse y yo no puedo con mi desesperada humanidad.
He aquí que estoy de regreso, pensando en lo que ha ocurrido desde la última vez que escribí, en 4 días será un año, poco o mucho las palabras están dando vuelta en la cabeza, se amontonan, giran, callan, susurran, se inquietan y mueren. 
A la mala aprendí que debo dejar de hurgar en los recuerdos, tanto los propios como los ajenos, porque te puedes llevar sorpresas y entender eso de que la curiosidad mató al gato, aunque en mi caso sólo mató las posibles sonrisas, despertó las dudas y dejó una terrible incertidumbre.
También puedo decir que dejé al fantasma que arrastré durante ocho años, se me perdió en el camino, tomamos caminos diferentes y sin darme cuenta avanzamos sin que nuestros pasos lograran coincidir una vez más. 
Creo que desde siempre he estado en lucha contra las palabras, desde que recuerdo les huyo, me las trago, las aborrezco y las amo, creí que me bastaría con leerlas, no esperaba que poco a poco se anidaran, y de qué manera, y sin permiso, en los poros de una piel cada vez más desgastada. No había entendido hasta qué punto el silencio se convierte en enemigo, en qué momento los gritos ya no son suficientes porque no hay quién los escuche, o quién los ignore. Dejaré, entonces, estas palabras para otros labios que no sean los míos, para otra voz que les dé sentido. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mis muertos, mi lugar

En Cortazar, indepedientemente del 1 y 2 de noviembre, se va al panteón el segundo lunes de noviembre, le conocemos como “Día del aniversario”, no estoy segura de dónde surge este término, pero imagino que nos esperamos a esta fecha porque los días de feria se mezclan con los días de recuerdos. En mi memoria tengo presente que en las calles que conducen al panteón (al viejo y al nuevo) se encontraba de todo: buñuelos, veladoras, nube, gorditas, botes para poner las flores, pastel, cempasúchil, claveles, rosas, incienso… era una mezcla de olores que se combinaba con la añoranza. Mi abuela se iba temprano al panteón a limpiar las tumbas de los suyos, el primer paso dentro del cementerio me hacía estremecer, pero entre los tríos, mariachis, grabadoras con la música que más gustaba, el shshsh shshsh de las escobas en el cemento frío de los queridos, niños ofreciéndose (a cambio de unas monedas) a llevarte agua a la tumba y las voces temblorosas rezando el rosario, recordaba que est...

Incertidumbre

El olor a sexo se confundía con los recuerdos, los besos suponían, más que pasión, compromiso. Jugaba con el cuerpo, con el sudor en la frente de aquel extraño que ocupaba un espacio en la cama, no recordaba lo sucedido y las marcas en su cuerpo provocaban la confusión. Mariana recurre al olvido, mientras en los labios le queda un desagradable sabor a decepción.

Un día común...

Quizá es un buen momento para que las palabras se derramen sin sentido y los latidos se olviden en el teclado que tocan mis dedos, letras pequeñas, letras en tono azul significando poco o tal vez nada, el tarareo de una canción que habla del ayer, un ligero olor a melancolía se pasea por mi cuerpo y de repente, se detiene. ¡Cuenta, cuéntame algo que sea verdad! O miénteme como siempre, yo seguiré sentada en esta silla que puede ser el juguete perfecto de cualquier niño, esperando un momento para olvidar, olvidar que debo recordar, recordar que los silencios gritan en mis sueños y soñar que escribo frente a una computadora un texto que se olvidará. Olvidé escribir para ti, ¿ o para mi?